El Primero de Mayo se conmemora como una fecha de memoria obrera y reivindicación de derechos laborales, con referencias históricas que van desde las huelgas de Cananea y Río Blanco hasta las demandas contemporáneas por condiciones dignas de trabajo.
En los últimos años el salario mínimo ha registrado aumentos importantes: pasó de 88.36 pesos diarios en 2018 a 315.04 pesos diarios, monto vigente desde el 1 de enero de 2026.
La regulación de la subcontratación y otras reformas laborales han buscado revertir prácticas que precarizaban empleos; como resultado se reporta que millones de trabajadoras y trabajadores dejaron el esquema de outsourcing para ser reconocidos por sus verdaderos empleadores.
Además de los incrementos salariales y las modificaciones normativas, las reformas impulsadas en materia laboral han incluido medidas para fortalecer la negociación colectiva, ampliar la participación en el reparto de utilidades y modernizar los mecanismos de justicia laboral.
El balance de estos cambios es objeto de debate: para algunos representan una recuperación de derechos y mejoras salariales reales; para otros, las tensiones económicas y la inflación limitan el alcance inmediato de las ganancias salariales.
En plena conmemoración del Primero de Mayo, las discusiones públicas se enfocan en cómo consolidar estos avances y en las reformas pendientes para asegurar mayor estabilidad y justicia para las y los trabajadores.

