Una revisión reciente de supuestos para los precios del petróleo eleva las proyecciones para 2026–2027: el precio referencial Brent podría aumentar en torno al 24% en promedio y el West Texas Intermediate (WTI) cerca del 23% en el mismo periodo, en caso de que el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz se prolongue más de lo previsto.
El ajuste publicado el 11 de mayo de 2026 incorpora la hipótesis de que la vía comenzará a reabrirse alrededor de julio y que el cierre efectivo podría durar aproximadamente cinco meses. Durante los meses de mayor tensión, se espera que el Brent se mantenga en un rango elevado (cercano a 100–110 dólares por barril), para después moderarse hacia niveles inferiores en el segundo semestre si se retoman los flujos.
La prolongación de las interrupciones en el tránsito por Ormuz responde, según las estimaciones, a daños en infraestructura y a alteraciones en los envíos de gas natural licuado (GNL). Ese escenario aumenta la prima de riesgo sobre los precios y compensa en parte el crecimiento de la oferta fuera de la OPEP proyectado para 2026.
Para México y otras economías importadoras, un choque prolongado al alza en el petróleo presiona la inflación, eleva costos de combustible y puede ampliar la factura energética pública. En contraste, exportadores y productores podrían ver ingresos adicionales en el corto plazo, aunque con mayor volatilidad y riesgos para la demanda global.
Las proyecciones publicadas el 11 de mayo de 2026 subrayan la importancia de la evolución geopolítica en la región y la necesidad de monitorear tanto la reapertura del paso marítimo como las respuestas de producción de países productores y de los mercados financieros ante precios más altos.

