Puerto Rico atraviesa una crisis marcada por el racionamiento de agua potable, la oposición a proyectos de desarrollo turístico y un creciente debate sobre el futuro ambiental y social de la isla. En el área metropolitana, miles de familias dependen de calendarios de interrupciones debido a los bajos niveles del embalse Carraízo, mientras en Cabo Rojo organizaciones comunitarias protestan contra el proyecto de lujo Esencia.
El plan de racionamiento comenzó el 7 de agosto y continúa durante septiembre para abonados de San Juan, Carolina, Loíza, Trujillo Alto, Canóvanas, Gurabo y Juncos. Las interrupciones se organizan por zonas y pueden extenderse durante periodos de 48 horas, de acuerdo con el calendario vigente.
Las lluvias no terminan con el racionamiento
Los remanentes de la tormenta tropical Dolly elevaron temporalmente el nivel de Carraízo, pero no fueron suficientes para revertir la sequía extrema. Las autoridades meteorológicas estimaron lluvias de entre dos y cuatro pulgadas, frente a un déficit acumulado de aproximadamente ocho a diez pulgadas en la cuenca.
La falta de agua ha llevado a la instalación de oasis y a la distribución mediante camiones cisterna en municipios afectados. La situación también ha expuesto el deterioro de la infraestructura pluvial y las dificultades de gestión que enfrenta el sistema de abastecimiento.
Protestas contra el proyecto Esencia
En Cabo Rojo, en el suroeste de Puerto Rico, miles de personas marcharon el 23 de agosto contra Esencia, un megaproyecto turístico y residencial que contempla hoteles, viviendas, comercios y campos de golf. Las organizaciones opositoras advierten posibles impactos sobre el acceso al agua, la vivienda, las reservas ecológicas y el patrimonio arqueológico.
La movilización fue convocada por la Coalición Defiende a Cabo Rojo y reunió a sectores comunitarios, ambientalistas, científicos y políticos. Las estimaciones sobre la asistencia variaron: organizadores citados en reportes locales calcularon entre cuatro mil y cinco mil participantes durante el trayecto, mientras otros reportes difundieron una cifra superior.
Bad Bunny lleva el debate al escenario
El debate también llegó al concierto de Bad Bunny en el Estadio Hiram Bithorn de San Juan, donde el artista habló sobre los problemas recurrentes de agua y electricidad y llamó a mantener la defensa de Puerto Rico. Después de su mensaje, el público escuchó la frase “De aquí nadie me saca”, asociada con su postura de permanecer vinculado a la isla.
El cantante también convocó a sus seguidores a participar en la protesta contra Esencia. La manifestación del 23 de agosto colocó nuevamente el proyecto en el centro de la discusión pública y vinculó las preocupaciones ambientales con el encarecimiento de la vivienda y la disponibilidad de servicios esenciales.
Una crisis con consecuencias sociales
La emergencia del agua se suma a problemas estructurales de Puerto Rico, como la emigración, la pobreza, el alto costo de los servicios y la fragilidad de la infraestructura. Para las comunidades afectadas, la discusión no se limita a la disponibilidad inmediata del recurso, sino que incluye quiénes tendrán prioridad en el acceso al territorio, la vivienda y los servicios públicos.
Mientras el gobierno promueve la isla como un destino abierto a nuevas inversiones, las protestas y las filas para conseguir agua reflejan una tensión creciente entre el desarrollo económico, la protección ambiental y el derecho de las comunidades a permanecer y contar con servicios básicos.
