Una fotografía filtrada recientemente documentó el caso de Nadi Marouf y Ali Marouf, dos ancianos palestinos de Beit Lahia, en el norte de Gaza, quienes fueron utilizados durante días como escudos humanos para inspeccionar túneles y zonas donde podía haber explosivos, antes de ser asesinados en noviembre de 2024.
Las imágenes fueron difundidas por el periodista palestino Younis Tirawi, quien identificó a las víctimas y señaló que integrantes del 92 batallón de la brigada Kfir las habrían secuestrado durante una operación militar en la localidad gazatí.
El caso se suma a testimonios y reportes sobre el empleo de civiles palestinos para reducir los riesgos que enfrentan soldados israelíes durante registros de edificios, túneles y áreas potencialmente peligrosas. La práctica consiste en obligar a personas detenidas a acompañar a las tropas o ingresar primero en lugares donde podrían existir explosivos o combatientes.
En mayo de 2025, el ejército israelí informó que investigaba varios casos de este tipo y sostuvo que el uso de palestinos como escudos humanos, así como obligarlos a participar en operaciones militares, estaba estrictamente prohibido por sus órdenes internas.
Investigaciones periodísticas previas también documentaron relatos de palestinos y de integrantes de las fuerzas israelíes que describieron el uso de civiles durante operaciones en Gaza y Cisjordania. El empleo de personas protegidas para cubrir movimientos militares o enfrentar posibles peligros está prohibido por el derecho internacional humanitario.
La difusión de la fotografía reavivó las denuncias sobre el trato recibido por civiles palestinos durante las operaciones militares en el norte de Gaza y sobre la necesidad de esclarecer la responsabilidad por la muerte de los dos ancianos.
