El monolito de la deidad conocida como Tlaltecuhtli, resguardado en el Museo del Templo Mayor, se mantiene en condiciones estables tras recientes trabajos de conservación, afirmaron especialistas que participan en su diagnóstico y mantenimiento.
La pieza, tallada en piedra volcánica y con un peso estimado de 12 toneladas, fue localizada el 2 de octubre de 2006 durante trabajos de excavación en el Centro Histórico. Investigadores y restauradores señalaron que la policromía original —con tonos rojo, ocre, azul maya, blanco y negro— se conserva y ha sido estabilizada mediante intervenciones especializadas.
El proyecto de conservación se realiza en coordinación con el Proyecto Templo Mayor y expertos de la UNAM; entre las figuras mencionadas están la restauradora que ha liderado las labores de intervención y la coordinadora del Laboratorio de Diagnóstico de Obras de Arte del Instituto de Investigaciones Estéticas de la universidad. Los trabajos implican monitoreo periódico y tratamientos específicos para preservar pigmentos y superficies.
Según las instituciones encargadas, la conservación del monolito combina técnicas tradicionales de restauración con procedimientos de diagnóstico científico, con el objetivo de garantizar la estabilidad de los colores y la integridad estructural de la obra para su exhibición pública.
El hallazgo de Tlaltecuhtli hace casi dos décadas se considera uno de los descubrimientos más relevantes del Proyecto Templo Mayor; desde su traslado al museo en 2010 ha recibido atención periódica para su cuidado y exhibición.
Las autoridades del museo y los equipos de restauración continúan con sus labores de preservación y revisiones programadas para mantener la pieza disponible al público en condiciones óptimas.

