Ricardo “Richie” O’Farrill ofreció apoyo a Gala Montes después de que la actriz mostrara un cambio radical de imagen en redes sociales y enfrentara una ola de comentarios, comparaciones y burlas. El comediante habló del tema durante una transmisión en vivo difundida el 11 de septiembre de 2026 y posteriormente insistió en su llamado a la empatía mediante publicaciones en X.
O’Farrill pidió a los usuarios no convertir la situación en un espectáculo ni utilizar apodos despectivos contra la actriz. También señaló que puso a disposición de la familia de Montes contactos de psiquiatras y terapeutas, a partir de sus propias experiencias relacionadas con la salud mental.
La conversación surgió luego de que Gala Montes reapareciera con los laterales de la cabeza rapados y la parte superior del cabello más larga. La transformación ocurrió días después de su salida de La casa de los famosos México 2026 y de la suspensión indefinida de su participación en Malinche El Musical, hechos que generaron especulaciones entre usuarios de redes sociales.
Durante su intervención, O’Farrill advirtió que los comentarios sobre un posible brote psicótico no constituyen un diagnóstico y cuestionó que la salud mental de una persona sea tratada como motivo de burla. “La salud mental no es un chiste, de verdad no es una burla”, expresó el comediante en el video compartido en sus plataformas.
Hasta el 13 de septiembre de 2026 no se había difundido un diagnóstico médico confirmado sobre el estado de salud mental de Gala Montes. La actriz, por su parte, ha respondido públicamente a algunas versiones sobre su salida del reality y previamente aseguró a sus seguidores que se encontraba bien y descansando.
El llamado a no estigmatizar
El comediante también cuestionó que los internautas llamaran “Gula” a la actriz y sostuvo que ese tipo de expresiones puede contribuir al daño y al dolor de una persona que atraviesa un momento vulnerable. Su mensaje provocó reacciones divididas entre quienes respaldaron su postura y quienes cuestionaron que interviniera en la situación.
La polémica mantiene la atención sobre los límites de la conversación digital cuando se relaciona con la salud mental. En ausencia de información clínica confirmada, especialistas y familiares son quienes deben valorar cualquier situación de esta naturaleza, mientras que el público puede evitar la difusión de rumores, insultos y diagnósticos sin sustento.
