El 25 de mayo de 2026, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia anunció que su titular informó al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, que las fuerzas armadas rusas comenzarán a realizar ataques “sistemáticos” contra instalaciones ubicadas en Kiev vinculadas con las necesidades de las fuerzas armadas ucranianas y centros donde se toman decisiones.
La declaración se produjo tras una intensa ofensiva que afectó la región de la capital el fin de semana anterior, incluida una oleada de drones y el lanzamiento de un misil de largo alcance. Moscú dijo que apuntará a empresas del complejo militar‑industrial, así como a puestos de mando y centros de decisión.
El comunicado ruso también recomendó a ciudadanos extranjeros, personal de misiones diplomáticas y organizaciones internacionales que abandonen la ciudad y pidió a los residentes no acercarse a instalaciones administrativas y militares, citando el riesgo derivado de los ataques.
El Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una nota en la que confirma que hubo una conversación entre ambos funcionarios en la que se intercambiaron puntos de vista sobre la guerra en Ucrania y asuntos bilaterales. Autoridades ucranianas rechazaron la amenaza y pidieron a los aliados no ceder ante lo que calificaron de presión de Moscú.
La medida supone una escalada significativa en la retórica y en las amenazas militares sobre la capital ucraniana, y plantea un riesgo mayor para la población civil y la presencia de misiones extranjeras en Kiev. La situación es dinámica y podría implicar nuevos ataques en los próximos días.

