El Gobierno de Rusia levantó parcialmente este sábado 10 de octubre de 2026 la prohibición para exportar diésel, una medida que permitirá enviar inicialmente 500 mil toneladas de combustible al mercado mundial tras el acuerdo alcanzado entre los presidentes Vladímir Putin y Donald Trump.
La decisión entró en vigor de inmediato y ordena a las compañías petroleras rusas comenzar la contratación de suministros con clientes extranjeros en coordinación con las autoridades de Moscú. El anuncio se produjo un día después de la conversación telefónica entre los mandatarios de Rusia y Estados Unidos.
Rusia asegura que el mercado interno no será afectado
El viceprimer ministro ruso, Alexandr Nóvak, afirmó que la medida no perjudicará a los consumidores nacionales. Según explicó, el diésel se produce con crudo ruso en refinerías del país y los volúmenes disponibles permiten atender tanto la demanda interna como los nuevos compromisos de exportación.
La prohibición para exportar gasóleo permanecía vigente para los productores hasta el 31 de octubre y para los no productores hasta el 31 de enero de 2027. Con el nuevo acuerdo, esas restricciones fueron modificadas de manera anticipada para facilitar el suministro internacional.
Acuerdo entre Trump y Putin modifica las restricciones
Donald Trump anunció el viernes que Rusia suministraría más de 300 mil toneladas de diésel de manera inmediata a Estados Unidos y al mercado global, seguidas por otras 500 mil toneladas durante noviembre y un millón adicional posteriormente. El Gobierno estadounidense emitió una licencia temporal para permitir las operaciones con el combustible ruso y suspender parcialmente las sanciones aplicadas a estos hidrocarburos.
La medida representa un cambio en las restricciones comerciales impuestas a Rusia por la guerra en Ucrania. Al mismo tiempo, Moscú mantiene una prohibición total para exportar gasolina hasta el 31 de enero de 2027.
El suministro anunciado busca ampliar la oferta disponible en los mercados internacionales, aunque el impacto sobre los precios y la logística dependerá de la capacidad de las empresas rusas para concretar los contratos y trasladar el combustible a los compradores.
