El colectivo Sélvame MX denunció a principios de abril de 2026 que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) habría reanudado trabajos para abrir un libramiento en la periferia de Tulum que atraviesa una zona anteriormente clausurada por falta de autorizaciones ambientales.
La denuncia adquiere relevancia por la ubicación del trazo: según las organizaciones que documentaron la intervención, el camino cruza áreas vinculadas al sistema de ríos subterráneos Sac Actun, un complejo kárstico de importancia nacional que recarga el Gran Acuífero Maya y alimenta cenotes y cavernas de la región.
Como antecedente, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) impuso una clausura a los trabajos en abril de 2025 por la remoción de vegetación en selva mediana y por la falta de permisos en materia de impacto ambiental y cambio de uso de suelo. Tras esa acción, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) llegó a desistirse de una Manifestación de Impacto Ambiental relacionada con el proyecto.
Los informes publicados sobre la denuncia registran distintas estimaciones del trazo: el colectivo Sélvame MX habla de un trazo de alrededor de 20 kilómetros desde el ejido Jacinto Pat hacia la carretera Tulum‑Cobá, mientras que otras notas sobre el proyecto original han citado planes de libramiento de 26 kilómetros y propuestas de extensión hasta casi 31 kilómetros. Las fuentes consultadas difieren en la descripción precisa del proyecto vigente.
Activistas y especialistas citados por los colectivos alertan sobre riesgos propios del terreno kárstico: perforaciones y movimiento de suelo pueden provocar colapsos, contaminación del acuífero y daños irreversibles a cavernas y cenotes. Algunas notas periodísticas señalan que Sac Actun es uno de los sistemas de ríos subterráneos más extensos del mundo, una condición que, según defensores del medio ambiente, aumenta la vulnerabilidad ante obras que remuevan la cobertura forestal o depositen materiales en el área.
Las publicaciones revisadas registran que, tras la clausura de 2025, persisten denuncias de actividad en el sitio y exigencias de los colectivos para que las autoridades ambientales verifiquen el cumplimiento de la normativa. En las notas consultadas no aparece una declaración pública reciente de la Sedena ni de la SICT que responda de manera formal a las acusaciones difundidas por Sélvame MX.
Ante la controversia, el colectivo pidió la suspensión de las obras y la actuación de las autoridades competentes para garantizar la protección del acuífero y de los vestigios paleontológicos y arqueológicos presentes en la zona; las fuentes consultadas señalan que el seguimiento administrativo y judicial de estas denuncias continuará siendo un punto central para determinar pasos a futuro.

