La Secretaría de Educación Pública (SEP) informó el 7 de mayo de 2026 que, por acuerdo del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU), el ciclo escolar 2025‑2026 para educación básica se adelantará y concluirá el 5 de junio de 2026, en lugar del 15 de julio previsto originalmente.
La dependencia argumentó que la medida responde a la “intensa ola de calor” que afecta varias regiones del país y a la logística vinculada con la realización de la Copa Mundial de la FIFA 2026, que inicia en junio en México. Según el anuncio, el inicio del siguiente ciclo escolar se mantiene en la fecha acordada previamente para 2026‑2027.
El anuncio provocó reacciones inmediatas: autoridades estatales y organizaciones magisteriales manifestaron su rechazo, al advertir que recortar más de un mes de clases afectará programas académicos y la aplicación de evaluaciones. Los gobernadores de Guanajuato y Nuevo León, así como la Secretaría de Educación de Jalisco, expresaron inconformidad por el cambio y pidieron mayor diálogo antes de alterar el calendario.
En algunos estados se señaló que el ajuste podría interferir con instrumentos de evaluación aplicados en junio, como la RIMA (Recopilación de Información para la Mejora de los Aprendizajes), cuya aplicación regional está prevista para mediados de junio.
La modificación al calendario escolar ha generado también críticas de sindicatos docentes y docentes que alertan sobre el impacto en los contenidos pendientes y la organización administrativa de los planteles. Por su parte, la SEP defendió la medida como una acción para proteger la salud de estudiantes y docentes frente a altas temperaturas y para facilitar la logística del torneo deportivo.
Lo sucedido mantiene abierta la discusión entre autoridades federales, estatales y representantes del magisterio sobre la mejor forma de garantizar tanto la seguridad sanitaria como el cumplimiento de los objetivos académicos del ciclo escolar 2025‑2026.

