La presidenta Claudia Sheinbaum lamentó este lunes 19 de octubre de 2026 la muerte de un mexicano bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en el centro de procesamiento Río Grande, ubicado en Laredo, Texas, y anunció que la Secretaría de Relaciones Exteriores presentará una denuncia en ese país.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria explicó que el connacional había sido detenido en junio. De acuerdo con lo informado por la familia, padecía diabetes e hipertensión y posiblemente no recibió todos sus medicamentos.
Sheinbaum señaló que Roberto Velasco, funcionario de la Cancillería, ya había establecido contacto con los familiares y emitido un comunicado sobre el caso. Añadió que el Gobierno de México busca esclarecer las circunstancias del fallecimiento y garantizar la protección de los derechos humanos de las personas migrantes detenidas.
El mexicano fue identificado en reportes periodísticos como Emiliano Andrade Covarrubias, de 56 años. La información disponible indica que fue encontrado inconsciente en el centro de procesamiento Río Grande; la causa oficial de muerte permanece pendiente de la investigación correspondiente.
Con este caso, suman 18 mexicanos fallecidos desde enero de 2025 en hechos relacionados con operativos o custodia del ICE, de acuerdo con reportes difundidos el 19 de octubre. La Cancillería ha solicitado investigaciones sobre estos fallecimientos y ha mantenido comunicación con las familias mediante la red consular.
La presidenta también informó que los consulados de México en Estados Unidos reforzarán las acciones para vigilar la protección de los derechos humanos de los connacionales detenidos. El Gobierno mexicano sostiene que las personas mexicanas en el exterior deben recibir atención y asistencia consular.
“Nosotros estamos en contra de cualquier forma de racismo y más si se trata de nuestros compatriotas en Estados Unidos”, afirmó Sheinbaum durante la conferencia.
La investigación forense y las diligencias de las autoridades estadounidenses deberán determinar las causas del fallecimiento y las condiciones médicas y de custodia que precedieron al deceso.
