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Sheinbaum pide que México no sea usado en las campañas electorales de Estados Unidos

La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó el 11 de septiembre de 2026 que México no debe convertirse en un argumento para las campañas políticas de Estados Unidos, luego de las críticas del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sobre los resultados de la estrategia mexicana contra el crimen organizado.

Durante una conferencia realizada en Veracruz, la mandataria llamó a mantener una relación basada en el respeto mutuo y pidió que cada país atienda sus propios procesos electorales sin utilizar al otro como tema de disputa política.

México no tiene por qué ser un argumento en la elección de Estados Unidos, porque es al pueblo de Estados Unidos a quien hay que atender.

Sheinbaum cuestionó el cambio en el discurso de funcionarios estadounidenses, quienes, señaló, en distintos momentos han reconocido los resultados de la colaboración bilateral en materia de seguridad y después han descalificado las políticas aplicadas por México.

La presidenta relacionó las nuevas críticas con el proceso electoral estadounidense de noviembre. En ese contexto, sostuvo que los señalamientos sobre la seguridad en México no deben utilizarse para influir en el debate político interno de Estados Unidos.

La respuesta ocurrió después de que Rubio calificara como insuficientes los esfuerzos mexicanos contra los cárteles y destacara la dimensión del desafío que representan las organizaciones criminales en territorio nacional.

Sheinbaum recordó también una conversación reciente con el secretario de Seguridad de Estados Unidos, Markwayne Mullin. Según relató, durante ese encuentro presentó datos sobre la disminución de homicidios y las detenciones realizadas por autoridades mexicanas, en respuesta a la afirmación de que los cárteles están fuera de control.

Además, planteó que Estados Unidos debe atender con mayor profundidad asuntos que, desde la perspectiva del gobierno mexicano, contribuyen al problema de la violencia, entre ellos el consumo de drogas.

La presidenta reiteró que México está dispuesto a colaborar con Estados Unidos en el combate al tráfico de drogas y la violencia, pero bajo un esquema de coordinación entre gobiernos y sin subordinación.

El intercambio ocurre en un momento de presión sobre la relación bilateral, marcada por las diferencias en torno a la seguridad, el tráfico de drogas y la forma en que ambos gobiernos comunican sus resultados y responsabilidades.