En el vestidor rojiblanco, entre botines alineados y mensajes de ánimo, se dibuja otra vez la misma escena: siete jugadores del Guadalajara aparecen en la lista que entregó Javier Aguirre para un duelo que servirá de laboratorio rumbo a la Copa Mundial. La convocatoria para el amistoso contra Islandia será de 21 elementos y, por jugarse fuera de la fecha FIFA, está formada exclusivamente por futbolistas que militan en México; el partido está programado para el 25 de febrero en el Estadio La Corregidora de Querétaro.
La nómina sorprende menos por los nombres individuales que por el peso colectivo del club rojiblanco: Raúl Rangel, Richard Ledezma, Diego Campillo, Brian Gutiérrez, Roberto Alvarado, Efraín Álvarez y Armando ‘Hormiga’ González conforman los siete llamados desde Chivas. Algunos repiten presencia tras citaciones previas; otros, como Campillo y Álvarez, aparecen como novedades que buscan aprovechar la ventana para ganarse un lugar en la estructura de largo plazo que ostenta el cuerpo técnico.
La explicación detrás de esta predominancia es doble y práctica. Por un lado, el buen momento de Guadalajara en el arranque del Clausura 2026 convierte al club en una cantera natural de opciones inmediatas; por otro, la imposibilidad de contar con futbolistas europeos en un partido fuera de la fecha FIFA obliga a mirar dentro de la liga local, donde el Rebaño aporta soluciones para varias posiciones.
Para jugadores como Diego Campillo, defensor que destacó en el reciente Clásico Nacional, el llamado representa la posibilidad de debutar y mostrar solvencia en un contexto internacional. Para Armando ‘Hormiga’ González y Roberto Alvarado, la convocatoria es una extensión de su protagonismo ofensivo en el torneo local; y para Raúl Rangel o Richard Ledezma, significa reafirmar su estatus en la portería y en la banda, respectivamente.
El cuerpo técnico encabezado por Javier Aguirre utiliza el encuentro en Querétaro como un ejercicio de evaluación: probar alternativas defensivas, medir la química entre delanteros que comparten club y observar a jóvenes proyectos que podrían entrar en la lista final para el Mundial. Al mismo tiempo, el carácter no-FIFA del compromiso añade urgencia para los equipos mexicanos, que deben sacar rédito inmediato de su plantel doméstico.
Los llamados no solo tienen implicaciones deportivas; también devuelven al aficionado la sensación de continuidad entre el éxito colectivo en la Liga MX y la agenda de la selección. Para Chivas, la repetida aportación de piezas al Tri es una carta de presentación que certifica el trabajo de su cuerpo técnico esta temporada y arroja una pregunta abierta: cuántos de esos siete terminarán sumando en la lista definitiva del verano.
En las próximas semanas, con el amistoso en Querétaro como prueba inmediata, quedará claro qué tanto peso tendrán los rojiblancos en la versión final de la Selección Mexicana rumbo al Mundial y quiénes aprovechan la oportunidad para dar el salto del torneo local al escenario internacional.


