Silverio Palacios sostiene que el cine mexicano debe dejar de presentar al país únicamente desde la victimización, la violencia o los estereotipos, y apostar por historias que permitan a sus habitantes reconocerse como protagonistas de su propia realidad.
El actor plantea esta postura a partir de su participación en Loco México mágico, película dirigida por Carlos Santos y situada en Alvarado, Veracruz, donde interpreta a Benito, un presidente municipal que decide invertir recursos de su administración en una cinta para promocionar a su pueblo y proyectar a su hijo.
La cinta, estrenada en salas mexicanas el 13 de agosto de 2026, cuenta la historia de una comunidad que intenta realizar una película pese a no tener experiencia ni recursos suficientes. La falta de preparación obliga a sus habitantes a resolver los problemas mediante la improvisación, la colaboración y el ingenio.
Una mirada distinta sobre México
Para Palacios, el público necesita acercarse a relatos que le resulten propios y que demuestren la capacidad de la cultura mexicana para competir con otras propuestas. Considera que México posee una identidad diversa, colorida y respaldada por una historia amplia que no debería reducirse a fórmulas diseñadas únicamente para el consumo.
El intérprete también cuestiona que la representación del país haya pasado de imágenes idealizadas, como la del charro, el cantor o el personaje simpático, a narrativas asociadas principalmente con el narcotráfico, la delincuencia y la corrupción.
“Necesitamos reivindicarnos”, plantea Silverio Palacios al referirse a la manera en que México ha sido mostrado dentro y fuera de sus fronteras.
El cine como espacio de utilidad social
Loco México mágico también le permite reflexionar sobre la forma en que las comunidades mexicanas enfrentan la adversidad. En la película, los habitantes de Alvarado sacan adelante un proyecto cinematográfico con los recursos disponibles, una dinámica que el actor relaciona con la solidaridad que surge durante situaciones difíciles, como los sismos.
Además, Palacios defiende que las propuestas artísticas deben mantenerse activas y ser variadas, porque contribuyen al bienestar de la sociedad. En su perspectiva, el arte puede influir en la convivencia y ayudar a generar conversaciones frente a problemas como la violencia y la delincuencia.
Por ello, considera necesario superar la separación rígida entre el cine comercial, el cine de autor y las películas de género. Su propuesta es impulsar un cine de utilidad social que tome la historia mexicana como materia propia y permita contarla desde las experiencias de sus comunidades.
