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Sismos en Sudamérica no tienen incidencia en la actividad sísmica de México, explica experto del IPN

Los sismos registrados en Venezuela y Colombia no tienen incidencia directa en la actividad sísmica de México porque se originan en sistemas tectónicos distintos, explicó Omar Cristian Chávez Hernández, especialista en Sismología del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

El investigador de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA), Unidad Ticomán, señaló que la actividad sísmica en cada región está relacionada con la interacción y el comportamiento de sus propias placas tectónicas.

Diferencias entre los sistemas tectónicos

En Colombia, la placa de Nazca se desplaza por debajo de la placa Sudamericana y, al avanzar, puede fracturarse por su propio peso. Este proceso genera sismos de distintas magnitudes en una zona con actividad sísmica constante.

México, en cambio, mantiene una dinámica tectónica diferente, principalmente asociada con la interacción de las placas que rodean su territorio. Por ello, la ocurrencia de terremotos en Sudamérica no implica que se active un movimiento telúrico en el país.

Chile se encuentra entre las regiones con mayor sismicidad del mundo y cuenta con antecedentes de terremotos superiores a magnitud 9. La coincidencia temporal de movimientos telúricos en distintos países no demuestra que exista una relación directa entre ellos.

México puede aportar experiencia en prevención

Ante las pérdidas humanas y materiales provocadas por los terremotos en Sudamérica, Chávez Hernández destacó que México ha desarrollado experiencia en sistemas de alerta, prevención, Protección Civil y construcción de viviendas y edificios más resistentes.

Entre las herramientas señaladas se encuentra el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano, que forma parte de las estrategias de prevención y de fortalecimiento de la cultura de Protección Civil en las escuelas del país.

El especialista también consideró que México puede compartir métodos para evaluar riesgos, identificar vulnerabilidades urbanas y mejorar los estudios de suelo. En materia de sismicidad, sostuvo que los desastres no dependen únicamente del fenómeno natural, sino también de factores humanos relacionados con el lugar donde se construye y la calidad de las edificaciones.

La importancia de mantener la preparación

Después de los sismos de 1985 y 2017, México reforzó sus planes de emergencia y normas de construcción. Sin embargo, el investigador advirtió que estas medidas deben actualizarse de manera continua para reducir riesgos y mejorar la seguridad de las nuevas construcciones.

También llamó a mantener los simulacros, revisar los planes familiares de Protección Civil y evitar la difusión de rumores sobre supuestas conexiones entre terremotos ocurridos en diferentes regiones.

“Tenemos que convivir con los sismos todos los días: recordar para no olvidar y no olvidar para no repetir”.

Finalmente, planteó fortalecer la cooperación científica internacional para compartir conocimientos técnicos, sistemas de alertamiento, programas de prevención y estrategias de Protección Civil con los países que buscan mejorar su preparación ante los terremotos.