Las solicitudes de asilo en México han mostrado una tendencia a la baja y una estabilización que las acerca a los niveles de 2019, según datos publicados por la Comar y reportes de ACNUR.
De acuerdo con los registros citados, durante el cuarto trimestre de 2025 la Comar recibió 11,944 nuevas solicitudes y en el primer trimestre de 2026 se reportaron 10,205 aplicaciones; en enero de 2026 se contabilizaron 3,711 solicitudes. Estas cifras contrastan con los picos de 2021 y 2023, cuando los registros mensuales y anuales alcanzaron niveles históricos.
ACNUR y organizaciones académicas señalan que, aunque la demanda de asilo ha disminuido respecto a los picos recientes, persisten desafíos importantes para la integración y protección de las personas solicitantes. Entre los problemas identificados están la falta de documentación migratoria válida, el acceso limitado al empleo formal y estancias prolongadas en albergues.
Los datos recopilados hasta mediados de 2025 mostraban que, al 30 de junio de 2025, había más de 170,000 personas que habían iniciado trámites de asilo en México, con predominio de solicitantes de nacionalidades como haitiana, cubana, hondureña y venezolana. Además, ACNUR ha reportado altos niveles de vulnerabilidad: robos, extorsiones, secuestros y otras formas de violencia contra personas en movilidad.
Analistas y documentos académicos citados en los reportes atribuyen parte de la transformación en los flujos migratorios a cambios en la política migratoria estadounidense y a acuerdos regionales que han limitado las rutas hacia la frontera norte, lo que ha modificado las decisiones y rutas de las personas en movimiento.
La situación mantiene a México como un actor clave en la región para la atención de personas solicitantes de asilo, mientras autoridades y agencias internacionales insisten en la necesidad de aumentar recursos y mecanismos de integración para evitar la saturación y proteger los derechos de las personas en búsqueda de refugio.

