S&P Global Ratings cambió la perspectiva de la calificación soberana de México a negativa en mayo de 2026 y advirtió que la revisión anual del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T‑MEC) podría prolongar la incertidumbre entre los inversionistas, limitando la inversión y el crecimiento económico.
La agencia estima que el Producto Interno Bruto (PIB) de México crecerá alrededor de 1% en 2026 y señaló factores que presionan la economía: reglas de origen en discusión, alzas en los precios de la energía y una consolidación fiscal lenta que reduce el margen de maniobra del gobierno.
El T‑MEC permanece vigente, pero tras no alcanzarse un acuerdo antes de la fecha límite del 1 de julio de 2026 el tratado pasará a ser objeto de revisiones anuales durante la próxima década hasta que las tres naciones acuerden una nueva versión. S&P y analistas privados han señalado que ese estatus prolongado de negociación desincentiva proyectos de inversión de largo plazo.
Además, S&P advirtió sobre pasivos contingentes y la situación financiera de empresas estatales que podrían aumentar la deuda pública si no se logra una consolidación fiscal oportuna. La agencia mantuvo la nota crediticia de México en BBB pero modificó la perspectiva a negativa, y registró riesgos adicionales para entidades vinculadas como Pemex y CFE.
Analistas y casas financieras consultadas por otros medios han coincidido en que, aunque una ruptura total del comercio con Estados Unidos es poco probable, un periodo prolongado de negociación —con rondas previstas para fines de julio de 2026 y revisiones hasta 2036 en algunos escenarios— podría mantener la aversión al riesgo entre inversionistas y retrasar decisiones de capital.
En este contexto, firmas como UBS, Oxford Economics y consultoras locales han ajustado sus expectativas de inversión y crecimiento para 2026, mientras el gobierno federal asegura que trabaja para reducir la incertidumbre y proteger la competitividad del país frente a sus socios comerciales.

