El 15 de mayo de 2026, los principales índices bursátiles del mundo registraron caídas significativas impulsadas por el aumento de las rentabilidades de la deuda y renovados temores inflacionarios.
En Wall Street, el S&P 500 retrocedió 1.2%, el Nasdaq Composite cayó 1.5% y el Dow Jones perdió 1.1%. El movimiento reflejó un giro desde las recientes alzas que habían llevado a los índices a máximos históricos.
La subida de las rentabilidades soberanas elevó el costo de financiación y afectó la valoración de activos de riesgo, lo que forzó ventas en sectores que habían liderado el avance del mercado durante las últimas semanas.
En México, el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores cerró la sesión en 67,976.5 unidades, con una pérdida de 1.78% respecto al día anterior, y el peso registró también una depreciación frente al dólar.
Operadores y analistas atribuyeron la caída a una combinación de preocupaciones por la inflación global —reforzadas por el alza en los precios del petróleo— y a una toma de ganancias tras varios días de subidas impulsadas por valores tecnológicos.
Menos relevantes para el corto plazo, la caída resta impulso a una racha de máximos que venía registrándose en los mercados y deja abierta la expectativa sobre la trayectoria de las tasas de interés en los próximos meses.

