El primer cargamento de petróleo venezolano producido por North American Blue Energy Partners (NABEP) llegó el martes 27 de octubre de 2026 a Corpus Christi, Texas, como parte de un acuerdo entre la empresa y el Gobierno de Estados Unidos. El crudo será vendido a refinerías operadas por Exxon Mobil y Citgo.
La llegada del embarque representa la primera aplicación operativa del pacto anunciado en agosto por la Administración de Donald Trump y el Gobierno interino de Venezuela encabezado por Delcy Rodríguez. El acuerdo concede al Gobierno estadounidense el derecho a adquirir 20% de la producción de NABEP al precio de costo, sin margen de beneficio.
La empresa informó que dos buques transportaron alrededor de un millón de barriles de crudo venezolano hasta Texas. El presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, acudieron a la zona de Corpus Christi, donde participaron en un acto político y observaron uno de los buques recién llegados.
El acuerdo también contempla una participación accionaria de 35% del Gobierno estadounidense en la empresa matriz de NABEP. La compañía conserva el control operativo de sus actividades petroleras en Venezuela.
Como parte del pacto, NABEP obtuvo derechos por un periodo de 100 años para perforar 17 campos petroleros que, de acuerdo con las estimaciones difundidas por la empresa y el Gobierno estadounidense, contienen cerca de 65 mil millones de barriles de crudo.
Alejandro Betancourt, director ejecutivo de NABEP, afirmó que el cargamento llegó a Texas en poco más de una semana. La compañía sostiene que el tiempo de traslado es menor al de los embarques de crudo procedentes de Medio Oriente.
NABEP indicó que su producción aumentó de aproximadamente 18 mil barriles diarios a más de 200 mil en los últimos dos años, gracias a inversiones cercanas a mil millones de dólares. Al 19 de octubre, la empresa reportó una producción total de 223 mil 509 barriles diarios y señaló que busca superar el millón de barriles al día en el corto plazo.
El arribo del petróleo ocurre mientras Washington busca ampliar su participación en el sector energético venezolano. Analistas han señalado que el desarrollo pleno de los campos requerirá inversiones, infraestructura y estabilidad jurídica para sostener un aumento significativo de la producción.
