El 28 de diciembre de 2025 un convoy del Tren Interoceánico se salió de la vía en el tramo entre Nizanda y Chivela, en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, provocando el descarrilamiento de locomotoras y vagones y dejando como saldo decenas de víctimas. En el hecho estuvieron involucradas las labores operativas del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (FIT) bajo la supervisión del Corredor Interoceánico administrado por la Secretaría de Marina.
Los reportes oficiales y notas periodísticas registran hasta 14 personas fallecidas y alrededor de 100 lesionadas; decenas de heridos recibieron atención en hospitales de Matías Romero, Salina Cruz, Juchitán e Ixtepec. Las labores de rescate y recuperación de unidades se realizaron en el sitio y se movilizaron equipos especiales para levantar los restos del convoy.
La investigación penal fue asumida por la Fiscalía General de la República, que ha señalado el exceso de velocidad como posible causa y ordenó detenciones relacionadas con la operación del tren. Paralelamente, peritajes e informes preliminares mencionan evidencia que sugiere fallas técnicas en locomotoras, vagones y tramos de vía, por lo que las líneas de investigación incluyen tanto factores humanos como condiciones técnicas.
Tras el accidente las corridas en las rutas afectadas permanecieron suspendidas; en particular se interrumpieron circulaciones en la denominada Línea Z (Coatzacoalcos–Salina Cruz) y en la Línea K (Ciudad Ixtepec–Tonalá). Casi dos meses después se realizaron recorridos de prueba y ensayos técnicos en tramos como Salina Cruz–Coatzacoalcos para evaluar el estado de las vías y las unidades, aunque sindicatos y personal operativo han manifestado reservas sobre la seguridad hasta que se completen verificaciones exhaustivas.
Al mismo tiempo, continúan trabajos de infraestructura relacionados con el corredor: en Matías Romero avanza la construcción del complejo y del centro de mando y control destinado a la operación ferroviaria. En esa zona se documentaron protestas y reclamaciones de obreros contra la empresa contratista por adeudos y despidos, lo que ha generado tensiones locales sobre la continuidad de obras y la contratación de personal.
Auditorías y revisiones administrativas han señalado irregularidades en contratos y desembolsos vinculados a la infraestructura en la región, lo que añade un componente administrativo y financiero a las preguntas sobre la gestión del proyecto. El gobierno federal ofreció iniciar procesos de reparación integral a las víctimas, pero no ha fijado una fecha definitiva para la reanudación regular del servicio de pasajeros.
En resumen, la circulación del Tren Interoceánico permanece condicionada a los resultados de las investigaciones judiciales y peritajes técnicos, a la resolución de asuntos contractuales y a las pruebas operativas necesarias para garantizar seguridad antes de cualquier reinicio del servicio.

