El presidente Donald Trump cuestionó el 1 de agosto de 2026 a la fiscal federal de Washington, Jeanine Pirro, después de que su oficina solicitó retirar los cargos contra David Hearn, exatleta olímpico acusado de dañar el estanque reflectante contiguo al Monumento a Lincoln. La fiscalía argumentó que la información recibida posteriormente apuntaba a una instalación defectuosa y a la prisa por terminar la obra antes de las celebraciones por el 250 aniversario de Estados Unidos.
Trump dijo que estaba en desacuerdo con la decisión de Pirro y sostuvo que el daño principal había sido causado por vándalos. La solicitud de la fiscalía, sin embargo, señaló que era difícil atribuir los desperfectos a vandalismo y demostrar esa acusación más allá de una duda razonable.
La acusación contra el exatleta
Hearn, de 67 años, representó a Estados Unidos en canotaje durante los Juegos Olímpicos de 1992, 1996 y 2000. Fue acusado de arrancar parte del revestimiento instalado en el fondo del estanque, un caso que podía derivar en una pena de hasta 10 años de prisión si hubiera sido condenado.
El exdeportista declaró que únicamente introdujo la mano en el agua para retirar un fragmento del revestimiento que estaba suelto y flotando. Después de su arresto se declaró no culpable y negó haber destruido o desprendido deliberadamente la superficie del estanque.
Documentos sobre la renovación
Según la fiscalía, documentos entregados por el Departamento del Interior después de la acusación mostraron que el revestimiento había presentado varios problemas desde su instalación. Los informes también describieron retrasos por el clima, dificultades técnicas y presión para concluir el proyecto antes de los actos del 4 de julio.
La oficina de Pirro pidió formalmente a un juez desestimar el caso. La solicitud no equivale por sí misma a una resolución judicial definitiva, por lo que el estado procesal dependía de la decisión del tribunal.
Las obras del estanque concluyeron a principios de junio de 2026, pero posteriormente se reportaron problemas en el revestimiento y proliferación de algas. El proyecto fue impulsado por Trump y tuvo un costo estimado por medios estadounidenses de alrededor de 14 millones de dólares.
