El 11 de mayo de 2026, desde el Despacho Oval, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó la última respuesta de Irán a una propuesta de paz y la calificó como “un pedazo de basura”, al señalar que ni siquiera terminó de leerla. Añadió que el alto el fuego vigente entre ambas partes se encuentra “en soporte vital” y que las negociaciones están en riesgo de colapsar.
La respuesta iraní, según reportes, planteó condiciones amplias para poner fin al conflicto: el levantamiento del bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz, el fin de operaciones militares en distintos frentes y demanda de compensaciones por los daños de la guerra. Tras el intercambio de declaraciones, aumentó la preocupación por la reanudación de hostilidades y por el impacto en el tráfico petrolero regional.
Voceros de la Casa Blanca confirmaron que la administración estadounidense consideró inaceptable la respuesta de Teherán, mientras analistas advierten que la retórica puede tensar aún más las negociaciones mediadas por terceros. Medios internacionales indican que la situación del alto el fuego se debilita desde principios de mayo y que ambas partes mantienen posiciones distantes en puntos clave.
La declaración del presidente se produjo en medio de informes sobre interrupciones en el paso de buques por el Estrecho de Ormuz y de alertas sobre la seguridad de las rutas energéticas. Fuentes diplomáticas dicen que, pese a los desencuentros, aún existen canales de comunicación abiertos que podrían permitir nuevas rondas de negociación, aunque las expectativas de un acuerdo inmediato se han reducido.
Esta nota se elaboró con base en la versión original del diario La Jornada y en informes independientes de agencias internacionales que confirmaron las declaraciones del presidente y el contexto diplomático.

