El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó el 17 de agosto de 2026 la presión contra Omán por sus conversaciones con Irán para establecer una ruta de navegación en el estrecho de Ormuz y ordenó reducir los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, en una nueva señal de acercamiento hacia el líder norcoreano Kim Jong-un.
Trump afirmó que Estados Unidos mantiene el control del estrecho de Ormuz mediante un bloqueo y dijo que le agrada la idea de declararlo territorio estadounidense. La vía marítima es un punto central de las negociaciones relacionadas con la guerra entre Washington e Irán y con el tránsito internacional de embarcaciones.
En ese contexto, el mandatario estadounidense advirtió que su país podría bombardear Omán si el sultanato obstaculiza los acuerdos que mantiene con Teherán. Irán y Omán trabajan en los detalles de un mecanismo para administrar el paso de buques por el estrecho, incluidos los corredores de navegación del sector.
Presión sobre Corea del Sur
Trump también ordenó al Pentágono reducir de manera significativa las maniobras militares con Corea del Sur. El presidente justificó la decisión por el costo de los ejercicios, por su relación con Kim Jong-un y por la negativa de Seúl a participar en las operaciones estadounidenses contra Irán.
Las fuerzas estadounidenses y surcoreanas habían iniciado el ejercicio Escudo Libertad Ulchi el 17 de agosto, con actividades previstas hasta el 27 de agosto. Sin embargo, los gobiernos confirmaron posteriormente que las maniobras concluirán antes de lo previsto y que su duración se reducirá aproximadamente a la mitad.
La decisión generó preocupación sobre el impacto que podría tener en la preparación militar conjunta y en la alianza entre Washington y Seúl. Trump, por su parte, describió a Corea del Norte como un país que se ha comportado de manera respetuosa durante su administración y señaló que el líder norcoreano había respondido a sus recientes acercamientos.
Una estrategia marcada por la confrontación y la negociación
Las advertencias contra Omán y los cambios en la cooperación militar con Corea del Sur se producen mientras la administración estadounidense busca una salida al conflicto con Irán. La reapertura del estrecho de Ormuz y las diferencias sobre el programa nuclear iraní permanecen entre los principales puntos de tensión.
El giro hacia Pyongyang contrasta con la presión ejercida sobre Teherán y con las críticas públicas dirigidas a aliados que no respaldan las acciones estadounidenses. Por ahora, el gobierno de Trump combina amenazas militares, presión diplomática y nuevos contactos con actores regionales para intentar modificar el equilibrio de la crisis en Medio Oriente.
