El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, analiza retirarse del conflicto con Irán sin alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear, siempre que Teherán permita la reapertura del estrecho de Ormuz, de acuerdo con reportes difundidos el domingo 9 de agosto de 2026. La guerra comenzó el 28 de febrero y la vía marítima permanece cerrada desde entonces, salvo por breves reaperturas.
La posibilidad representa un cambio frente a la insistencia de Trump en que cualquier salida debía incluir el desmantelamiento del programa nuclear iraní. El mandatario ha señalado que las negociaciones avanzan con discreción, aunque el diálogo entre Washington y Teherán volvió a estancarse.
El estrecho de Ormuz es el principal punto de tensión entre ambos países porque su reapertura permitiría reactivar el tránsito comercial y reducir las restricciones que afectan a los buques petroleros varados frente a la costa sur de Irán. La interrupción de la navegación también ha presionado al mercado energético internacional.
En privado, Trump habría considerado declarar la victoria si se restablece la navegación, incluso sin cumplir su objetivo inicial sobre el programa nuclear iraní. La propuesta colocaría el control del estrecho y el futuro de las negociaciones nucleares como asuntos separados, aunque ambos continúan vinculados al desenlace de la guerra.
Irán, sin embargo, mantiene una postura más rígida. El canciller Abbas Araghchi afirmó que Teherán no reanudará las negociaciones hasta que Washington cese las violaciones al memorando de entendimiento y precisó que los mensajes entre las partes se intercambian únicamente mediante mediadores.
Los Guardianes de la Revolución también advirtieron que mantendrán cerrado el estrecho hasta que Estados Unidos acepte las condiciones iraníes. Su portavoz, Hossein Mohebi, describió la zona como un escenario de guerra y no únicamente como una ruta marítima.
Las conversaciones recientes han incluido la participación de mediadores regionales y un posible acuerdo para establecer condiciones de navegación. No obstante, persisten diferencias sobre quién administrará el paso de los buques, qué embarcaciones podrán transitar y si la reapertura será total o limitada.
El futuro del estrecho de Ormuz y el alcance de cualquier acuerdo nuclear definirán si las partes pueden avanzar hacia el cierre del conflicto. Mientras no exista un entendimiento verificable, la navegación comercial y la estabilidad energética seguirán expuestas a nuevas tensiones.
