La Casa Blanca presentó el 3 de abril de 2026 su solicitud de presupuesto para el año fiscal 2027, que propone destinar 1.5 billones de dólares a gasto de defensa, cifra que incluye cerca de 1.1 billones en autoridad presupuestaria discrecional y unos 350 mil millones planteados a través de mecanismos de reconciliación, según análisis públicos y reportes de medios internacionales.
El incremento forma parte de una estrategia que prioriza la modernización militar y programas estratégicos emblemáticos, entre ellos un escudo de defensa espacial denominado “Golden Dome” y el desarrollo del caza de sexta generación F‑47. El anuncio ocurre en un clima de mayor actividad militar en Medio Oriente tras el inicio de operaciones a finales de febrero de 2026.
El proyecto “Golden Dome”, presentado por la presidencia en mayo de 2025, se concibe como un sistema multilayer que integraría capacidades terrestres, marítimas y espaciales, y que para la Casa Blanca tendría un financiamiento inicial estimado en decenas de miles de millones de dólares. Expertos y gobiernos aliados han expresado dudas sobre la factibilidad técnica, el costo y el impacto que tendría en la estabilidad estratégica global.
En marzo de 2025 el gobierno estadounidense avanzó además en el programa Next Generation Air Dominance, adjudicando a Boeing el diseño del nuevo caza denominado F‑47, una plataforma de sexta generación pensada para operar junto con sistemas no tripulados y reforzar la superioridad aérea a futuro.
El contexto operativo también ha influido en la petición presupuestaria: desde el 28 de febrero de 2026 se han reportado operaciones militares de envergadura en la región que, según comunicados y cobertura internacional, han elevado la demanda de recursos para misiones, logística y municiones.
Analistas advierten que, aunque la propuesta busca consolidar una base industrial de defensa más amplia y acelerar programas prioritarios, enfrentará escrutinio técnico, fiscal y político en el Congreso, donde cualquier asignación adicional deberá pasar por procesos de aprobación y auditoría.
Lo que sigue será la presentación detallada de partidas por parte del Departamento de Defensa y el debate legislativo en Washington, donde se evaluarán prioridades, plazos y riesgos antes de cualquier despliegue o contrato mayor.

