El presidente de Estados Unidos concedió un indulto al expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández, quien había sido condenado en 2024 en una corte de Nueva York por su presunta participación en el envío de cientos de toneladas de cocaína a territorio estadounidense y condenado a 45 años de prisión. Hernández fue liberado a principios de diciembre de 2025.
La liberación, anunciada por familiares y registrada en las autoridades penitenciarias, sucedió tras gestiones públicas y privadas que culminaron con la decisión ejecutiva. El caso ha generado reacciones inmediatas en la región y en círculos políticos internacionales.
El indulto reavivó críticas sobre la política antidrogas de Estados Unidos: opositores y analistas calificaron la medida de contradictoria, al recordar que la Casa Blanca suele presentar una postura dura contra el narcotráfico mientras concede clemencias a figuras condenadas por delitos relacionados con ese mismo fenómeno.
Juan Orlando Hernández gobernó Honduras de 2014 a 2022; su juicio en Estados Unidos y la condena de 2024 fueron eventos que tensionaron la relación entre la justicia estadounidense y actores políticos de la región. El indulto y la posterior liberación añaden una nueva arista al debate sobre la influencia estadounidense en asuntos hemisféricos y la coherencia de sus políticas públicas.
El caso probablemente siga siendo objeto de controversia y análisis, tanto por sus implicaciones políticas como por las discusiones sobre cómo abordar el problema del narcotráfico a nivel regional.

