El 11 de mayo de 2026, el presidente Donald Trump dijo ante la prensa en la Casa Blanca que la tregua entre Estados Unidos e Irán está “en soporte vital” tras revisar la última respuesta de Teherán a la propuesta estadounidense para poner fin al conflicto.
Trump calificó la propuesta iraní como “un pedazo de basura” y dijo que ni siquiera terminó de leerla; agregó que la tregua es “increíblemente débil” y que tiene aproximadamente un 1% de probabilidad de sobrevivir si no hay concesiones adicionales.
La reacción siguió a semanas de negociaciones y a tensiones en el estrecho de Ormuz, donde se han registrado interceptaciones y enfrentamientos navales que han puesto en riesgo el tránsito comercial. El presidente advirtió además que Washington mantiene la opción de retomar acciones militares si no se alcanzan acuerdos esenciales.
Especialistas y mercados reaccionaron a las declaraciones: los precios del petróleo subieron tras el rechazo de la respuesta iraní, y diplomáticos señalaron que las demandas principales siguen sin resolverse, entre ellas garantías sobre el programa nuclear y la reapertura segura del Estrecho de Ormuz.
El futuro de la tregua dependerá de nuevas conversaciones y de si las partes aceptan compromisos adicionales. Por ahora, la situación permanece tensa y vulnerable a una escalada.

