El 24 de mayo de 2026 el presidente estadounidense publicó en su red social que las negociaciones con Irán “progresan de manera ordenada y constructiva” y que ha instruido a sus representantes a no “precipitarse” para cerrar un acuerdo.
En el mismo mensaje señaló que el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos en el Estrecho de Ormuz “se mantendrá en plena vigencia hasta que un acuerdo sea alcanzado, certificado y firmado”.
Funcionarios estadounidenses han descrito avances en la negociación de un marco que, de concretarse, podría incluir la reapertura del paso marítimo y un período transitorio para garantizar el cumplimiento de las condiciones. Sin embargo, fuentes iraníes y agencias internacionales han advertido que quedan desacuerdos sobre puntos sensibles como activos congelados y garantías sobre el programa nuclear.
La comunicación oficial del presidente pidió cautela y dijo que “el tiempo está de nuestro lado”, una señal de que Washington busca más tiempo para afinar la redacción y las garantías antes de cerrar cualquier convenio.
El posible acuerdo, de confirmarse, tendría implicaciones directas sobre los flujos de energía globales dado el papel del Estrecho de Ormuz en el transporte petrolero. Expertos y gobiernos regionales siguen de cerca las conversaciones, que presentan tanto oportunidades para reducir la tensión como riesgos si las partes no resuelven las diferencias pendientes.

