El presidente de Estados Unidos se declaró sorprendido por el costo de las entradas para el partido de la selección estadounidense del 12 de junio en Los Ángeles y afirmó que “no lo pagaría”.
El encuentro, que abrirá la participación de Estados Unidos en el Mundial 2026, tiene boletos cuya oferta mínima registrada supera los 1,000 dólares, según los listados públicos y reportes sobre la venta de entradas.
La controversia por el precio ha reavivado el debate sobre el uso de precios dinámicos y la accesibilidad de la competencia, ya que la fórmula aplica algoritmos que ajustan costos según la demanda y han generado críticas de aficionados y reguladores.
Funcionarios vinculados al torneo han defendido la estructura de precios como parte del mercado del entretenimiento, mientras que voces críticas piden medidas para proteger a los aficionados de aumentos excesivos y reventas especulativas.
La discusión llega a menos de un mes del inicio del torneo, programado del 11 de junio al 19 de julio de 2026, y coloca la atención en la disponibilidad real de entradas para seguidores de distintos orígenes económicos.

