El 26 de marzo de 1939, el Parque Asturias de la Ciudad de México quedó envuelto en llamas durante un partido decisivo entre Asturias y Necaxa. El encuentro terminó 2-2 después de un penal marcado en los minutos finales por el árbitro Fernando Marcos, mientras que una lesión dejó fuera de las canchas a la estrella necaxista Horacio Casarín por más de un año.
La reacción de los aficionados transformó un duelo clave por el campeonato en uno de los episodios más recordados del futbol mexicano. Parte del público comenzó a quemar periódicos en las tribunas de sol y arrojó los ejemplares encendidos al terreno de juego, lo que provocó que el fuego se extendiera rápidamente por el inmueble.
Construido completamente de madera y con capacidad para aproximadamente 22 mil espectadores, el estadio registró sobrecupo aquel mediodía. Las llamas consumieron las tribunas en pocas horas y el recinto quedó reducido a cenizas; además, la llegada de los bomberos se complicó porque las pipas disponibles estaban vacías.
Un partido marcado por la tensión
El encuentro enfrentaba a dos de los equipos más importantes de la época y era determinante para las aspiraciones del Necaxa en la temporada 1938-1939. La disputa se volvió áspera desde los primeros minutos y Casarín, considerado una de las grandes figuras del conjunto rojiblanco, tuvo que abandonar el campo tras sufrir una fuerte lesión en la rodilla.
Con el marcador igualado, el penal señalado en la recta final aumentó el enojo de los seguidores necaxistas. El resultado dejó al equipo sin posibilidades de alcanzar el campeonato y elevó la tensión en las tribunas, donde comenzaron los actos que terminarían por destruir el estadio.
La prensa de aquellos años responsabilizó al árbitro por la tensión generada durante el partido. Fernando Marcos, quien posteriormente se convertiría en comentarista deportivo, atribuyó el incendio a un supuesto sabotaje de simpatizantes de la República Española, una versión que formó parte de las polémicas posteriores al siniestro.
El incendio que cambió los estadios
El episodio marcó un punto de inflexión para el futbol mexicano. La destrucción del Parque Asturias impulsó la idea de construir recintos con materiales más resistentes y contribuyó, con el tiempo, al desarrollo de estadios de concreto como el de la Ciudad de los Deportes y el Estadio Azteca.
La historia del incendio forma parte de la exposición De las minas de Pachuca a las amazonas aztecas. Futbol 1910-1971, presentada en el Centro Cultural Bella Época, en la colonia Hipódromo Condesa. La muestra incluye imágenes captadas por Ismael Casasola Zapata durante aquel histórico episodio y reúne materiales sobre la evolución del futbol en México.
