Vecinos de Colinas del Sur, en la alcaldía Álvaro Obregón, denunciaron que trabajadores y personal relacionado con las obras de la Línea 5 del Cablebús ingresaron durante la madrugada del 8 de septiembre al predio donde se proyecta la estación Santa Lucía para colocar un tapial, en medio de señalamientos sobre intimidaciones y la presunta agresión contra un adulto mayor.
Las maniobras comenzaron alrededor de la 01:30 horas y se extendieron hasta las primeras horas de la mañana. En la zona participaron maquinaria pesada, trabajadores, policías y personal vinculado con la Secretaría de Obras y Servicios.
Habitantes afirmaron que un grupo de personas ajenas a la comunidad acompañó el operativo y que algunos individuos habrían intentado intimidarlos. También señalaron que un adulto mayor fue presuntamente golpeado cuando se acercó a solicitar información sobre los trabajos.
La Secretaría de Gobierno capitalina indicó que no recibió reportes de altercados y manifestó desconocer la presencia del supuesto grupo de choque. La alcaldía Álvaro Obregón rechazó esa versión y señaló que cuenta con un registro de lo ocurrido.
La demarcación informó que los trabajos fueron coordinados con las secretarías de Gobierno y de Obras y Servicios, y que se programaron durante la noche para reducir afectaciones viales. También sostuvo que no existe una orden judicial vigente para detener la obra, luego de que fueron negadas suspensiones solicitadas en dos amparos.
Los vecinos mantienen cuestionamientos sobre el proyecto porque aseguran que no han recibido de manera completa la documentación técnica. Entre los estudios y permisos que solicitan se encuentran los relacionados con impacto ambiental, mecánica de suelos, movilidad, autorizaciones y ubicación de pilotes.
Los habitantes han aclarado que no se oponen necesariamente a mejorar el transporte público, pero rechazan el trazo y las condiciones de construcción que consideran riesgosas. Sus principales preocupaciones están relacionadas con el suelo, las vibraciones, el impacto ambiental y las posibles afectaciones a la movilidad.
La instalación del tapial ocurre en un contexto de desacuerdo vecinal que se ha mantenido durante varios meses. Por ahora, las versiones sobre la presunta agresión y la presencia de personas encapuchadas permanecen contrapuestas entre los habitantes y las autoridades.
