Ataques armados atribuidos a grupos delictivos comenzaron el 5 de mayo de 2026 en comunidades del municipio de Chilapa de Álvarez, Guerrero, y se intensificaron durante los días siguientes, lo que provocó desplazamientos de pobladores y enfrentamientos en la región.
En la madrugada del 11 de mayo de 2026 fueron localizados cuatro cuerpos a la orilla de la carretera federal Chilapa–Tlapa, en un tramo cercano a la comunidad de Papaxtla; las autoridades locales procedieron al levantamiento de los cuerpos y cerraron momentáneamente la circulación para las diligencias.
Las jornadas de violencia incluyeron el uso de artefactos y ataques con drones en algunas comunidades, bloqueos carreteros y el reporte de personas heridas que requirieron atención médica. Ante el agravamiento del conflicto, se desplegaron fuerzas federales y estatales en la zona para retirar bloqueos y brindar apoyo a la población afectada.
Las cifras de desplazamiento y víctimas han variado según distintos reportes y organizaciones locales; la situación continúa en evolución y las autoridades anunciaron acciones para restablecer la seguridad y la atención humanitaria a las familias afectadas.
La región de la Montaña baja de Guerrero registra episodios recurrentes de violencia en los que se han enfrentado grupos delictivos y fuerzas comunitarias en los últimos años, lo que ha generado patrones persistentes de desplazamiento forzado y vulnerabilidad para las comunidades rurales.

