La periodista Yuriria Iturriaga publicó el 24 de mayo de 2026 en La Jornada una columna en la que propone que el programa Sembrando Vida se reformule para “recuperar la tierra de los ejidos y comunidades” y favorecer policultivos regionales destinados primero al consumo local y al autoconsumo.
Iturriaga plantea que, manteniendo el nombre del programa, su segunda etapa debe orientarse a entregar tierras a sus legítimos herederos, desalentar monocultivos para exportación y priorizar sistemas agrícolas diversos que fortalezcan la seguridad alimentaria.
La discusión sobre el rumbo de Sembrando Vida ha ganado relevancia en los últimos meses: medios especializados han cubierto acciones del programa relacionadas con la protección de maíces nativos y la reorientación hacia la soberanía alimentaria, así como críticas previas sobre impactos ambientales y modelos de implementación.
El debate público incluye propuestas que van desde incentivar policultivos y conservar semillas tradicionales hasta revisar reglas de operación y controles para reducir riesgos de deforestación y clientelismo. Estas discusiones son parte de la conversación nacional sobre cómo compatibilizar objetivos ambientales, productivos y sociales del programa.
La columna de Iturriaga se enmarca, por tanto, dentro de una serie de voces que piden cambios en la política agrícola federal para favorecer la autosuficiencia alimentaria y la viabilidad de las comunidades rurales.

