Zhuhai, en la provincia de Guangdong, es un ejemplo evidente del cambio económico que impulsaron las zonas económicas especiales en China: en pocas décadas pasó de ser un pueblo costero a un centro industrial y de servicios cuya economía alcanzó 457.31 mil millones de yuanes en 2025.
Desde su designación como zona económica especial, la ciudad registró un crecimiento sostenido que transformó su estructura productiva y atrajo inversiones en industrias como semiconductores, biomedicina, energías renovables y electrodomésticos, además de proyectos de infraestructura que conectan la región con Hong Kong y Macao.
La cercanía con Macao y la creación de la Nueva Área de Hengqin han sido elementos centrales para la integración transfronteriza y la cooperación económica regional, mientras que el puente marítimo Hong Kong–Zhuhai–Macao reforzó la conectividad entre las tres localidades.
En un contexto regional más amplio, China será la anfitriona del ciclo de reuniones de APEC 2026, lo que ha puesto el foco en la Gran Bahía de Guangdong como plataforma para impulsar la cooperación en comercio, infraestructura y economía digital.
Analistas coinciden en que el caso de Zhuhai ilustra las oportunidades y retos del modelo de apertura chino: lecciones sobre desarrollo industrial, planificación urbana y dependencia de las cadenas globales que serán observadas de cerca conforme avance la agenda económica de la región.

