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Abel Quezada vuelve a la cancha: Museo Kaluz reúne su mirada sobre el deporte

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El estruendo de los silbatos, la pasión de las gradas y el humor del dibujo se encuentran en las paredes del Museo Kaluz. En “¡México‑México‑México! Abel Quezada entre arte y deporte”, el público puede ver la faceta poco conocida del caricaturista Abel Quezada: su mirada hacia el deporte como espejo de la sociedad.

Una exposición para ver el deporte con otros ojos

La muestra reúne cerca de ochenta obras entre cartones, pinturas, acuarelas y cuadernos de trabajo que abarcan disciplinas como el fútbol, el béisbol, el boxeo y la natación. Lejos de limitarse a la anécdota deportiva, los dibujos y pinturas usan el juego para hablar de identidad, política y costumbres populares.

El montaje está organizado en núcleos temáticos que introducen la trayectoria del artista y luego despliegan su relación con distintas prácticas deportivas. Además de obras públicas, la curaduría incorpora material de archivo y piezas inéditas provenientes del acervo familiar y de colecciones privadas.

Por qué importa ahora

La exhibición coincide con el Mundial 2026 y propone una lectura crítica y a la vez celebratoria de cómo el deporte atraviesa la vida cotidiana mexicana. Muchas de las cartulinas conservan la vigencia de su ironía: al mirarlas hoy, el visitante reconoce las mismas tensiones sociales y políticas que el autor retrató hace décadas.

Entre el humor y la denuncia, las piezas muestran cómo la cultura del espectáculo deportivo ha evolucionado —y en ocasiones se ha repetido— a lo largo del tiempo, lo que convierte a la muestra en una invitación para reflexionar sobre la memoria colectiva.

Datos de la muestra y visita

La exhibición se presenta en el Museo Kaluz, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. El montaje incluye espacios interactivos que permiten al público consultar catálogos y material documental para contextualizar la obra del autor.

La curaduría recupera tanto trabajos publicados como pinturas poco vistas en la trayectoria de un artista que combinó el periodismo gráfico con la pintura autodidacta, ofreciendo una visión amplia de su producción.

La exposición está pensada para públicos amplios: desde aficionados al deporte hasta lectores de caricatura y público general interesado en las artes visuales.

Ver la obra de Abel Quezada en este contexto permite reconocer cómo el humor gráfico puede ser una herramienta para entender la historia social del país.

Para quien visite la Ciudad de México este verano, la muestra ofrece una lectura distinta del fervor deportivo: la de un autor que supo convertir el balón en lente crítico.