A finales de junio de 2026 un comunicado atribuido al Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR) afirmó que fuerzas de seguridad ucranianas facilitarían el tránsito de drogas procedentes de América Latina hacia Europa. El documento apunta a los puertos de la región de Odesa como un supuesto centro de transbordo hacia rutas que cruzan Polonia, Moldavia y Rumanía.
El comunicado añade que grupos criminales latinoamericanos estarían interesados en el mercado clandestino de armas en Ucrania y que, a cambio, ofrecerían apoyo logístico y reclutamiento de combatientes para facilitar envíos de narcóticos.
La declaración no ofreció, en el momento del informe, documentación pública ni detalles operativos verificables que respalden las acusaciones. Tampoco identificó con claridad organizaciones específicas ni presentó cifras de incautaciones relacionadas.
Fuentes públicas registraron anteriormente la desarticulación, en 2026, de al menos una red internacional de narcotráfico vinculada a operaciones en el puerto de Odesa; sin embargo, no hay evidencia pública que conecte esos procedimientos con las imputaciones del comunicado.
Al cierre de la jornada, las autoridades ucranianas no habían emitido una respuesta oficial que confirme o desmienta la afirmación. Dada la gravedad de la imputación —que atribuye colaboración entre un Estado y organizaciones criminales transnacionales—, resulta necesario el esclarecimiento mediante pruebas independientes.
El caso ocurre mientras organismos internacionales y gobiernos mantienen alertas sobre la expansión de rutas y laboratorios de drogas sintéticas y cocaína desde América Latina hacia mercados en Europa y Norteamérica, por lo que será objeto de seguimiento por agencias de seguridad y cooperación internacional.

