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Aeropuertos de EU se convierten en nuevo frente de arrestos migratorios de ICE

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) intensificó los arrestos de migrantes en aeropuertos de Estados Unidos durante julio y agosto de 2026, con operativos dirigidos contra viajeros que se encontraban en mostradores, filtros de seguridad, salas de abordaje y puentes de embarque.

La estrategia alcanza a personas con visas vencidas, permisos de trabajo, solicitudes migratorias pendientes y, en algunos casos, sin antecedentes penales ni órdenes finales de deportación. Los agentes suelen vestir de civil y actúan después de que los pasajeros ingresan a zonas restringidas.

Detenciones preparadas con información de vuelos

Uno de los casos ocurrió el 20 de julio en el Aeropuerto Internacional de Denver, donde Chantal Alejandra Morales Rojas fue interceptada antes de abordar un vuelo hacia Oakland, California. Los agentes conocían su nombre, la puerta de embarque y el horario de salida; la defensa de la mujer presentó una demanda para cuestionar la legalidad de la detención.

Un juez migratorio fijó una fianza de 3 mil dólares y Morales recuperó la libertad el 30 de julio, diez días después de su arresto. El caso quedó registrado entre una serie de detenciones realizadas en aeropuertos de distintos estados.

Mayor intercambio de datos entre TSA e ICE

La operación se relaciona con un acuerdo firmado en mayo de 2025 entre la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) y ICE para establecer reglas de intercambio, almacenamiento y administración de información de pasajeros. ICE quedó autorizado para conservar en sus propios sistemas los datos recibidos.

La información se genera cuando los viajeros compran boletos y pasan por los controles de seguridad. Con esos registros, las autoridades pueden identificar vuelos, horarios y ubicaciones de personas consideradas sujetas a procesos migratorios.

El Departamento de Seguridad Nacional sostiene que busca impedir que personas que se encuentran de manera irregular en Estados Unidos utilicen vuelos nacionales, salvo cuando viajen para salir del país. La medida representa un cambio respecto de la práctica anterior, que permitía a ciertos migrantes desplazarse dentro del territorio sin ser detenidos en los aeropuertos si no representaban una amenaza de seguridad pública.

Casos de viajeros sin antecedentes penales

El 23 de julio, los pastores mexicanos Nepthalí Zozaya Saucedo y Cinthia Saraí Cardona Otero fueron detenidos en el Aeropuerto Internacional de McAllen, Texas, cuando se dirigían a un retiro religioso. Las autoridades señalaron que sus visas habían vencido en 2022, mientras que dirigentes religiosos afirmaron que contaban con una visa para trabajadores religiosos y una solicitud de residencia pendiente.

La pareja fue liberada el 25 de julio sin fianza y quedó obligada a realizar llamadas mensuales y comparecer ante autoridades migratorias en Harlingen.

En otro caso, Iryna Gorb, una mujer ucraniana de 38 años, fue detenida el 22 de julio después de aterrizar en el Aeropuerto Internacional de San Francisco. Su defensa sostuvo que no tenía una orden final de deportación; hasta el 6 de agosto continuaba bajo custodia, sin que se informara públicamente si había obtenido fianza o libertad.

Aumentan los arrestos en terminales aéreas

Durante julio se documentaron más de 30 arrestos en aeropuertos. Además, una fuente del Departamento de Seguridad Nacional señaló el 4 de agosto que ICE realizaba entre 20 y 40 detenciones diarias en terminales aéreas estadounidenses.

Un análisis de 64 arrestos aeroportuarios registrados entre el 20 de enero y el 15 de octubre de 2025 encontró que 36% de las personas tenía algún antecedente penal. En comparación con el periodo equivalente de 2024, los arrestos de viajeros sin condenas ni cargos pendientes aumentaron 560%.

En el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, organizaciones de apoyo habían documentado hasta el 2 de agosto 14 detenciones de personas que, según sus representantes legales, no tenían antecedentes penales ni órdenes finales de deportación. Entre los casos había viajeros con visas vencidas, permisos de trabajo, estancias autorizadas y solicitudes migratorias abiertas.

Con la ampliación de estas operaciones, los aeropuertos dejaron de ser únicamente puntos de revisión para convertirse en espacios estratégicos de localización y arresto dentro de la ofensiva migratoria del gobierno de Donald Trump.