La tarde del 9 de mayo de 2026, un convoy de unas 100 personas desplazadas por la violencia —procedentes de la comunidad El Durazno, municipio de Tamazula, Durango— fue agredido a tiros en el tramo carretero que conecta Atascaderos con Guadalupe y Calvo, en el estado de Chihuahua, en la zona conocida como Las Trojas.
Según los reportes oficiales, los vehículos viajaban bajo custodia de elementos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) cuando sujetos armados abrieron fuego contra la caravana. Las autoridades indicaron que una persona resultó lesionada por esquirlas en una pierna; la herida fue calificada como leve y no requirió atención hospitalaria especializada.
Tras el ataque, la AEI, en coordinación con el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, activó un operativo de búsqueda y vigilancia en la región para localizar a los responsables y reforzar la seguridad de la población y de las personas en situación de movilidad.
La agresión ocurre en una zona con antecedentes de enfrentamientos y desplazamientos por la presencia de grupos del crimen organizado, en los límites entre Durango y Chihuahua. En fechas recientes las autoridades han reforzado la presencia de fuerzas federales y estatales en la sierra para atender la creciente inestabilidad.
Las investigaciones continúan abiertas; la Fiscalía de Distrito Zona Sur de Chihuahua informó que se mantienen patrullajes y medidas de protección para las comunidades afectadas mientras se busca a los presuntos agresores.

