En la madrugada de este fin de semana, autoridades de San Petersburgo informaron que la ciudad fue blanco de un ataque masivo con drones que alcanzó instalaciones civiles y militares en sus alrededores.
El gobernador Aleksandr Beglov pidió a la población no salir de sus casas y reportó que al menos tres personas resultaron con heridas leves. El gobernador regional Alexander Drozdenko y fuentes oficiales indicaron que las defensas antiaéreas interceptaron gran número de aparatos.
El Ministerio de Defensa de Rusia afirmó que sus sistemas derribaron cientos de drones (cifra oficial citada: 376 drones) durante la operación, y el presidente ucraniano Volodimir Zelensky dijo en redes que los ataques de largo alcance alcanzaron depósitos y astilleros en la zona, incluyendo objetivos en Kronstadt y un terminal petrolero.
El incidente ocurre en un contexto de escalada de ataques con vehículos aéreos no tripulados entre ambos bandos y siguió a declaraciones públicas en las que el presidente ruso Vladímir Putin rechazó una propuesta de reunión cara a cara por parte de Zelensky.
Por su magnitud y por los blancos afectados —entre ellos infraestructura energética y naval según reportes—, el ataque sirve como evidencia de la capacidad de proyectar amenazas a larga distancia dentro del territorio ruso y ha generado alerta por posibles interrupciones en servicios locales.
La información proviene de reportes informativos publicados por medios internacionales y comunicados oficiales divulgados en los primeros días de junio de 2026.

