El Banco de México advirtió que la demanda interna arrancó 2026 con un desempeño más débil de lo esperado y que el consumo privado mostró señales de deterioro durante los primeros meses del año.
Como resultado de ese comportamiento y de una contracción de la actividad en el primer trimestre, la institución redujo su estimación de crecimiento para 2026 a una tasa puntual de 1.1%, con un rango previsto entre 0.5% y 1.7%.
En el informe presentado, la Junta de Gobierno señaló que la caída observada en el primer trimestre amplió la brecha del producto y que la inversión privada permanece débil, factores que limitarán el dinamismo del año.
La presentación del informe también reiteró la importancia de mantener la trayectoria de la inflación; por ello la autoridad monetaria decidió mantener la tasa de referencia en 6.5% para consolidar la baja en las presiones inflacionarias.
Entre los riesgos identificados se mencionaron la incertidumbre en la relación comercial con Estados Unidos, la revisión del T-MEC y episodios de volatilidad financiera internacional que podrían afectar la inversión y el consumo.
La revisión a la baja del pronóstico y las señales de fragilidad en el gasto de hogares sugieren un entorno económico más débil para la primera mitad de 2026, mientras las autoridades y analistas estarán pendientes de los datos de empleo y del comportamiento del consumo en los próximos meses.

