El Banco de México ajustó el 27 de mayo de 2026 su previsión de crecimiento para 2026 a 1.1%, desde la estimación previa de 1.6%, tras un arranque de año más débil de lo esperado.
La autoridad monetaria señaló que los indicadores vinculados al gasto de los hogares mostraron signos de fragilidad en el periodo enero‑marzo de 2026. Entre los elementos citados estuvieron el estancamiento en las ventas de vehículos ligeros en abril y la acumulación de trimestres en terreno negativo en las ventas de tiendas de autoservicio y departamentales, aunque con leves mejorías a comienzos del segundo trimestre.
Banxico advirtió además que la inversión interna se mantiene débil y que la brecha del producto probablemente se amplió respecto a la previsión anterior, lo que contribuye a un panorama de crecimiento bajo para el año.
En materia de política monetaria, la Junta de Gobierno mantuvo la tasa de referencia en 6.50% y destacó que la inflación apunta a converger al objetivo en un horizonte multianual, con expectativas de estabilización hacia 2027.
El nuevo pronóstico sitúa un rango de crecimiento para 2026 entre 0.5% y 1.7%, y plantea un desafío para la recuperación del gasto interno durante el resto del año.

