Al 7 de julio de 2026, el brote de ébola causado por la variante Bundibugyo en la República Democrática del Congo suma 600 muertes y 1,759 casos confirmados.
La mayor parte de los casos continúa concentrada en la provincia de Ituri, aunque se han detectado sospechas de contagio en territorios que antes no registraban transmisión, lo que obliga a ampliar la vigilancia epidemiológica.
La variante Bundibugyo carece de vacunas y tratamientos específicos aprobados, por lo que las medidas de control —diagnóstico temprano, rastreo de contactos y manejo seguro de cadáveres— son clave para frenar el avance. En los últimos días se han puesto en marcha ensayos clínicos y se han autorizado pruebas diagnósticas de uso de emergencia.
Equipos sanitarios locales han reportado problemas logísticos y protestas por condiciones laborales y pagos, lo que ha tensionado la respuesta en terreno y podría afectar el ritmo de contención.
Las autoridades han pedido mayor apoyo y recursos para mantener las acciones de contención; especialistas indican que la situación deberá ser monitoreada en las próximas semanas para evaluar la evolución real del brote.

