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Cada vez me convence menos ‘La Odisea’ de Christopher Nolan

Martín Vivanco analiza la adaptación de ‘La Odisea’ dirigida por Christopher Nolan y sostiene que, conforme pasan los días, la película le convence menos. Su principal objeción no está en la ausencia de los dioses ni en las licencias frente al poema de Homero, sino en el cambio de la estructura moral de la obra.

En su lectura, Nolan sustituye la visión griega —marcada por la moderación, los excesos, la fortuna y la complejidad humana— por un código moral cercano a la culpa, el pecado y la expiación. Esa transformación, afirma, modifica el sentido del viaje de Odiseo y simplifica a uno de los personajes más contradictorios de la literatura occidental.

Una crítica que va más allá de la fidelidad

Vivanco recuerda que ‘La Odisea’ no nació como un texto fijo, sino como un poema transmitido oralmente y reconfigurado a lo largo del tiempo. Por ello, considera secundario discutir si la película reproduce con exactitud histórica cada elemento del relato o si se apega literalmente a sus episodios.

El punto central de su crítica es la interpretación moral. Para el autor, el universo griego no se organizaba de manera maniquea entre buenos y malos, sino alrededor de la tensión entre la grandeza, la desmesura y la capacidad de reconocer los propios límites.

Odiseo, entre la inteligencia y la soberbia

En el poema homérico, Odiseo aparece como un hombre excepcional, pero también como una figura tramposa, mentirosa, astuta y expuesta a sus propios defectos. Su inteligencia, o metis, le permite superar peligros; sin embargo, su falta de contención, relacionada con la phronesis, prolonga su regreso a Ítaca.

Vivanco destaca el episodio de Polifemo como ejemplo de esa contradicción. Odiseo consigue escapar gracias a su ingenio, pero después revela su identidad por su deseo de reconocimiento y provoca la venganza de Poseidón, con lo que su viaje se extiende durante años.

Desde esta perspectiva, el regreso a casa no es únicamente una historia de amor ni una expiación por el saqueo de Troya. Es el recorrido de un personaje virtuoso y defectuoso a la vez, sometido a sus decisiones, a la fortuna y a los humores de los dioses.

La simplificación del mundo homérico

La crítica también alcanza la representación de otros personajes. Vivanco contrasta a la Atenea estratégica y calculadora del poema con una versión más emocional, y observa que la película parece privilegiar una lectura de Odiseo como un hombre cargado de culpa.

El autor considera que esa elección responde a una tendencia contemporánea a reducir los conflictos complejos a una lucha entre el bien y el mal. En su opinión, el público suele preferir relatos en los que los buenos triunfan y las acciones reciben una sanción moral clara.

El resultado, sostiene, es una versión más sencilla del universo homérico y, con ella, una imagen empobrecida de la vida interior. La grandeza del poema estaría precisamente en mostrar que los seres humanos pueden reunir virtudes, defectos, inteligencia, soberbia y vulnerabilidad.

Como Ulises, somos seres complicados: polytropos, seres de muchos giros.

La conclusión de Vivanco es que el problema de la película no consiste necesariamente en apartarse del texto original, sino en reemplazar su complejidad moral por una explicación más simple y familiar. Para él, esa transformación altera el sentido de la odisea y también la manera en que el espectador entiende a sus personajes.