Una nueva caravana de migrantes hondureños ingresó a México la noche del viernes 6 de noviembre por el municipio de Suchiate, Chiapas. El contingente, procedente de San Pedro Sula y compuesto por cerca de mil personas, tomó la carretera rumbo a Tapachula con la intención de avanzar hacia la frontera norte.
Sus integrantes solicitaron al Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum que les permita transitar por territorio mexicano. Dijeron que su objetivo es continuar hacia Estados Unidos, donde esperan encontrar oportunidades de trabajo.
Dificultades económicas entre los motivos del viaje
Pablo García, un migrante hondureño de 23 años que trabaja como albañil, explicó que decidió salir de su país para apoyar económicamente a su madre y a uno de sus hermanos, quienes permanecieron en Honduras. Señaló el alto costo de los productos básicos y la gasolina entre las dificultades que enfrenta su familia.
La llegada ocurre después de otras dos caravanas hondureñas que entraron a México en septiembre y octubre. Según los reportes sobre esos grupos, sus integrantes recorrieron cerca de 250 kilómetros por la costa de Chiapas hasta Arriaga, en el límite con Oaxaca.
En los casos anteriores, agentes del Instituto Nacional de Migración ofrecieron documentos para transitar por México a cambio de que las personas aceptaran ser trasladadas en vehículos oficiales a Tuxtla Gutiérrez. El nuevo contingente comenzó su recorrido hacia Tapachula; la información disponible no detalla qué medidas adoptarán las autoridades ante su avance.
