Skip to main content Scroll Top

Coatlicue, a casi un año: el debate sobre costos, sede y demanda

A casi un año de su anuncio, Coatlicue —la supercomputadora pública proyectada por el Gobierno de México— vuelve al centro del debate por preguntas sobre su costo total, especificaciones técnicas, sede y necesidades de uso. Presentado el 26 de noviembre de 2025, el proyecto fue anunciado con una inversión aproximada de 6 mil millones de pesos y una capacidad de 314 petaflops.

La discusión no cuestiona la necesidad de fortalecer la infraestructura científica del país; pone el acento en la información necesaria para evaluar si el tamaño y el costo del sistema corresponden a una demanda concreta. Entre los datos que el análisis considera necesarios están la arquitectura de la máquina, sus condiciones de desempeño y aceptación, y el desglose de la inversión.

Costos de operación y capacidad anunciada

Los 6 mil millones de pesos anunciados son una estimación de inversión inicial. Para conocer el costo de sostener el servicio durante varios años también habría que detallar gastos de electricidad, mantenimiento, personal, conectividad, refrigeración y soporte, además de calcular distintos escenarios de uso.

También se plantea aclarar qué mide la cifra de 314 petaflops: si corresponde al rendimiento teórico, a una prueba de desempeño o a una capacidad calculada bajo condiciones específicas. Sin esa precisión y sin una arquitectura técnica verificable, resulta difícil comparar el sistema con otras supercomputadoras o valorar para qué tareas sería adecuado.

Cambios de sede y calendario

La ubicación anunciada también cambió en las comunicaciones públicas. En junio de 2026 se informó que Coatlicue se instalaría en el campus Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional; en septiembre se comunicó que la sede sería el Cinvestav, en Gustavo A. Madero, y que las obras comenzarían en octubre.

Al 8 de noviembre, el análisis publicado sobre el proyecto señalaba que ese inicio de obras no parecía haberse concretado. Para valorar la viabilidad de un sitio, plantea, hacen falta estudios sobre el terreno, el riesgo sísmico y la disponibilidad de electricidad y agua.

Demanda, contratación y personal

Entre las aplicaciones mencionadas para Coatlicue figuran tareas relacionadas con datos fiscales y servicios de salud. La pregunta planteada es qué requerimientos de procesamiento tendría cada caso y qué evidencia de demanda justifica la capacidad anunciada; mencionar posibles usos, por sí solo, no define el tamaño necesario de una computadora.

El análisis también pide claridad sobre el procedimiento de contratación, los criterios para evaluar propuestas y las garantías de desempeño. A ello suma la planeación de usuarios, equipos técnicos, capacitación y presupuesto para operar y aprovechar el sistema. El acuerdo de creación del comité del proyecto, según el material revisado, reserva al menos 25% de la capacidad para la administración pública federal.

El balance propone definir primero los problemas que se busca resolver, los grupos que usarían la infraestructura y el costo de mantenerla; después, dimensionar la máquina. También plantea valorar alternativas, como fortalecer los nodos de la Red Nacional de Supercómputo, para que la inversión responda a necesidades comprobables y tenga un plan de operación sostenible.