Un colectivo de activistas digitales con sede en Oaxaca ha documentado y retirado numerosas publicaciones que difunden imágenes íntimas sin consentimiento, y asegura recibir decenas de denuncias cada día por casos de violencia digital.
El grupo, conformado por sobrevivientes de violencia digital, realiza labores de investigación digital para identificar a quienes difunden y comercializan material íntimo. Afirman contar con listas públicas de agresores y con protocolos propios para recabar información y solicitar la eliminación de contenido.
Las activistas relataban que en los casos que atienden aparece con frecuencia la revictimización institucional: procesos judiciales que demoran, fiscalías con protocolos inconsistentes y dificultades para preservar evidencia usable en un juicio. Por ello, además de la contención en plataformas, ofrecen acompañamiento y orientación a las víctimas.
Autoridades estatales y federales han señalado el aumento de denuncias por delitos relacionados con la vulneración de la intimidad sexual en entornos digitales y han puesto en marcha acciones de investigación en Oaxaca. Sin embargo, las activistas advierten que el acceso a la justicia sigue siendo desigual y que la eliminación del contenido en línea no siempre basta para reparar el daño.
El colectivo también ha denunciado amenazas dirigidas a sus integrantes por su trabajo de exposición y contención de estos grupos. Ante ello, han optado por medidas de seguridad y anonimato para proteger a las personas que participan en las labores de detección.
Especialistas y autoridades llaman a reforzar la coordinación entre plataformas, fiscalías y organizaciones civiles, así como a impulsar acciones de prevención, educación y acompañamiento jurídico para las víctimas, en lugar de soluciones exclusivamente punitivas o prohibicionistas.

