Productores de la sindicatura de Eldorado, en Sinaloa, reportan que varias granjas de camarón han detenido o reducido su producción porque la actividad se volvió insostenible: los precios han caído por debajo de los costos y los problemas sanitarios redujeron drásticamente la supervivencia de los cultivos.
Rosendo Aispuro, acuacultor local, relata que en sus 26 hectáreas la producción ya no alcanza para cubrir costos; con el tiempo los rendimientos bajaron y la falta de apoyos y la presencia de enfermedades terminaron por forzar la paralización de su granja.
Productores y organizaciones del sector coinciden en dos factores que han presionado al campo camaronero: la entrada masiva de camarón importado —que en sectores productivos señalan procede principalmente de Ecuador y opera en ocasiones de manera irregular— y la aparición de enfermedades que afectan la supervivencia de los crustáceos.
Acuerdos recientes del gobierno estatal buscan ordenar los ciclos de llenado, siembra y cosecha para 2026 con el objetivo de fortalecer la sanidad y la trazabilidad de la acuacultura. Sin embargo, productores advirtieron que esas medidas no han sido suficientes para contrarrestar la pérdida de mercado y los costos crecientes.
Representantes del sector han llamado a frenar el contrabando, mejorar los mecanismos de control sanitario y diseñar apoyos que permitan fijar precios justos y recuperar la viabilidad de las granjas, pues muchas familias dependen de la actividad acuícola como fuente principal de ingreso.
El estado enfrenta así un panorama contrastante: mientras algunas zonas reportan inicios de siembra y expectativas de producción, otras granjas, como las de Eldorado, muestran signos de abandono o funcionamiento limitado por la crisis económica y sanitaria que atraviesa el sector.

