Una granja de camarón en Eldorado, Sinaloa, suspendió operaciones tras años de pérdidas y problemas sanitarios que hicieron inviable la actividad en ese predio.
Productores locales atribuyen la decisión a la caída sostenida de los precios del crustáceo, a brotes de enfermedades que redujeron rendimientos y a la falta de apoyos suficientes para cubrir costos operativos. Además señalan el ingreso de camarón importado y de contrabando como factor que hunde la demanda del producto nacional.
Uno de los acuacultores afectados explicó que en temporadas favorables sus predios llegaron a producir decenas de toneladas, pero que en los últimos ciclos los costos (alimentos, energía y combustibles) y el desplome del precio hicieron imposible sostener la operación.
Representantes del sector y organizaciones acuícolas han advertido que miles de toneladas de camarón importado saturan el mercado interno y obligan a granjas a almacenar su producción o directamente frenarla para no vender por debajo del costo.
El gobierno estatal mantiene programas y calendarios de siembra y cosecha para el ciclo 2026 con el fin de cuidar la sanidad y ordenamiento productivo; sin embargo, productores critican que esas medidas no compensan la pérdida de competitividad frente a importaciones y los gastos crecientes.
El cierre temporal o definitivo de unidades productivas afecta a familias y cadenas locales de empleo en la región, que dependen tanto de la acuacultura como de actividades complementarias.

