Las cuevas prehistóricas de Ree Bilie, en la zona de Mitla, Oaxaca, enfrentan amenazas por la extracción de materiales pétreos, la caza furtiva y la renta o venta irregular de tierras, mientras comuneros trabajan para preservar un territorio que conserva evidencias de más de 12 mil años de antigüedad.
El área forma parte de las Cuevas prehistóricas de Yagul y Mitla, inscritas como Patrimonio Mundial en 2010 por su importancia arqueológica, cultural y ambiental. En sus cuevas y abrigos rocosos se han localizado arte rupestre, petrograbados y restos botánicos relacionados con maíz, calabaza, frijol y otras plantas.
Un patrimonio de valor arqueológico y natural
La zona reúne más de 100 cuevas y abrigos rocosos vinculados con la transición de grupos nómadas hacia las primeras comunidades agrícolas de Mesoamérica. Entre los hallazgos destacan semillas y restos vegetales que documentan procesos tempranos de domesticación de plantas.
Además de su relevancia histórica, el territorio conserva un ecosistema de matorral xerófilo con especies de flora y fauna propias de los Valles Centrales de Oaxaca. En el entorno se identifican cactáceas, plantas medicinales, reptiles, aves y mamíferos como venados, linces, coyotes, cacomixtles y felinos.
Comuneros denuncian presiones sobre el territorio
Pepe Juárez, comunero de Mitla, señaló que algunos grupos priorizan los ingresos derivados de la venta de piedras y arena por encima de la protección de las plantas, los ríos y los animales. También afirmó que la defensa del sitio ha generado amenazas y agresiones contra quienes promueven la conservación.
Cirilo Juárez, tesorero de Bienes Comunales de Mitla, explicó que la comunidad comenzó a impulsar una representación comunal en 2005 para ordenar el territorio y transparentar el manejo de las tierras. De acuerdo con su testimonio, durante ese proceso se registraron agresiones y disputas legales que no llegaron a una solución definitiva.
Recorridos y conservación comunitaria
Los comuneros organizan recorridos para grupos turísticos y de estudio, con los que obtienen recursos destinados al mantenimiento de senderos, la reforestación y la capacitación de guías. Estas actividades se desarrollan en colaboración con instituciones ambientales.
Sin embargo, los habitantes consideran que aún faltan acciones para contener la caza furtiva, proteger la fauna y evitar el aprovechamiento irregular de los recursos. La conservación de las cuevas depende tanto de la vigilancia institucional como de la participación de la comunidad que resguarda el territorio.
