Skip to main content Scroll Top

Universidades del Bienestar enfrentan cuestionamientos por falta de indicadores académicos

Las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García reportaron 84 mil 304 estudiantes entre septiembre de 2025 y junio de 2026, además de 23 mil 929 egresados y 13 mil 817 títulos profesionales entregados. El sistema opera con 37 carreras y, de acuerdo con el reporte consultado, cuenta con 239 sedes y capacidad instalada para atender a 243 mil 605 alumnos.

El crecimiento presupuestal del programa también ha sido significativo. Los recursos pasaron de mil millones de pesos anuales entre 2019 y 2024 a 2 mil 500 millones en 2025 y 3 mil millones para 2026, destinados a la instalación, equipamiento, mantenimiento y operación de las sedes.

Faltan indicadores sobre las trayectorias escolares

A pesar de las cifras de matrícula, egreso y titulación, el informe no presenta tasas de abandono escolar, eficiencia terminal por generación ni datos sobre la inserción laboral de quienes concluyeron sus estudios. Esa ausencia limita la posibilidad de evaluar cuántos estudiantes permanecen en el sistema y cuántos terminan sus carreras en los tiempos previstos.

Horacio Martínez, especialista en temas educativos, señaló que las universidades deberían publicar información de ingreso, abandono acumulado, rezago y titulación desagregada por sede y generación. A su juicio, sin trazabilidad de las cohortes no es posible medir de manera completa el desempeño académico del modelo.

También existen diferencias en las cifras públicas

Los datos difundidos por distintas instancias públicas no son completamente consistentes. En 2024, la Secretaría de Educación Pública informó que las Universidades para el Bienestar atendían a más de 85 mil estudiantes en 214 sedes; el reporte más reciente citado registra 84 mil 304 alumnos, mientras que el mensaje presidencial del Segundo Informe de Gobierno menciona 285 mil estudiantes en 239 universidades.

La diferencia puede estar relacionada con distintos cortes, criterios de medición o con la forma en que se contabilizan las sedes y la capacidad de atención. Sin embargo, la falta de una serie estadística pública y homogénea dificulta comparar los resultados del programa a lo largo del tiempo.

Especialistas cuestionan la calidad del modelo

Marco Fernández, investigador de México Evalúa y coordinador de Educación con Equidad y Calidad del Tec de Monterrey, cuestionó que las Universidades para el Bienestar sean presentadas como alternativas equivalentes a instituciones de alta demanda como la UNAM, la UAM y otras universidades públicas estatales.

El especialista sostuvo que la expansión de la cobertura debe acompañarse de infraestructura adecuada, profesores preparados, condiciones académicas sólidas y resultados verificables para los estudiantes. También consideró necesario transparentar el desempeño laboral de los egresados y el valor que tienen sus títulos en el mercado de trabajo.

Documentos legislativos y reportes oficiales previos también han señalado retos relacionados con la entrega de títulos y la operación de algunas sedes. En este contexto, el principal desafío para el programa es demostrar, con información comparable y pública, si el aumento de matrícula y presupuesto se traduce en permanencia, conclusión oportuna y oportunidades laborales para sus estudiantes.